EL RUIDO LEGAL ES LA GUERRA


Acción para celebrar la reapertura de la sala Planta Baja de Granada, el 8 de febrero de 2004, y señalar el acoso persistente del «orden oficial» para imponer silencios y la regulación de la vida, del deseo y del placer. Miguel, junto a Juan Antonio Peinado y Marino Martín, es fundador de la sala en 1983.

Miguel Benlloch, El ruido legal es la guerra 
Vídeo-documento de la acción, 29 min. 53 seg.
Planta Baja, Granada, 2004

Miguel recrea el tipo creado para Tránsito, denominado Cerda —alusión a la piel del extravagante bañador que viste— en el conjunto de fotografías tomadas durante la preparación de El ruido legal es la guerra. Cubierta la cabeza con La braga activista sobre un pasamontañas y armado con dos botes de spray se pasea entre el público hasta llegar a la planta baja de la sala. Tras grafitear el título de la acción retorna al punto de partida donde realiza una serie de actos simbólicos, se viste el traje de espejos y desciende de nuevo para romper los papeles grafiteados e iluminar la fiesta. Las ropas transgresoras y de guerrilla, los colores de los sprays, la música, la granada que parte, el traje de espejos, los giros con los que «raya la realidad» o la luz que voltea son elementos recurrentes de sus rituales y acciones que, acorde a la situación en la que performancea, se re-simbolizan. 

Miguel Benlloch, El ruido legal es la guerra, 2004
Foto: Gonzalo Sáenz de Santa María Poullet

Miguel Benlloch, Cerda, 2004
Fotos: Gonzalo Sáenz de Santa María Poullet




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